…los escalones

para bajar al metro

lucen oscuros ….

.

… sobre la tapia

un pájaro se asienta

para anidar …

.

… tardes de otoño

grises como el cabello

de los ancianos …

muriendo de amor

… las luces bombardean mi mente, tus huellas aún no se han borrado sobre la piel de mi corazón, monda a monda tiro de ella como quien deshoja una margarita, sí, no, sí, no… finalmente, contemplo en mi mano los despojos de este músculo vital que tu ausencia me ha destrozado, mi voz solo alcanza decir tu nombre una y otra vez mientras alguien me susurra al oído cómo te llamas pero sigo balbuciendo tu nombre bajo luces blancas, escucho como gritan apartaos y una energía recorre mi cuerpo una y otra vez, hasta tres veces veo tu cara de nuevo y de pronto alguien, con voz apagada dice que se ha ido, hora de la muerte, 06.15 de la madrugada …

Hambriento Corazón

… pudiera levantarme, asearme como lo hacen los gorriones, piar por tu amor, revolotear por los senderos del cielo en almíbar y buscar algo que llevar a este hambriento corazón que te añora, sin embargo me levanto, no hay agua, nada en la nevera, afuera llueve y no encuentro ningún latido en mi pecho, recojo el periódico que me acaban de echar por debajo de la puerta, y no me sorprende la noticia, en primera página mi foto y el titular, “hombre muere de hambre de amor” …

El tiempo y el amor II

Sin esperar una respuesta tuya he ido recogiendo los enseres de los tinteros, he incinerado las hormas de mis penas que me quedaban demasiado grande para este inmenso dolor, he fraguado un scutum para defenderme de los contratiempos y, por fin, prendí la mecha del destino lanzando los fuegos artificiales contenciosos. Lamentablemente el cielo de papel couché se ha incendiado como tristeza que alberga una botella arrojada a los bosques del Tívoli, no se podía esperar menos con esto del cambio climático.
Una vez más he sido abrazado por Bona Dea, amado infielmente sobre las ruinas del templo de la Fortuna para luego ser embestido por el incansable Saturno. Como cogido por las orejas, soy lanzado de nuevo al amor, el amor, amor… Anoche, Cupido me llevó de bar en bar y, recostado con las llagas del abdomen del corazón abierto, fue presentándome a cada uno de los infiernos de la soledad, los escollos del güisqui, los arrecifes de la memoria, los acantilados del olvido y las cumbres borrascosas de la felicidad fatua y entonces comprendí, tras despertarme de nuevo a solas, que el tiempo y el amor forman una pareja ideal.

EL TIEMPO Y EL AMOR  I

He estado viajando sobre un mar encallado en el silencio donde las sirenas, una vez más, amarraron el ancla de la felicidad y lo dejaron a la deriva, su motivo tendrían. Sin embargo ahora, cuando otra vez un nuevo diluvio de monzones azota mi rostro, recibo la notificación de que, tras tanta espera coronaria dando tumbos en este tiovivo, esta odisea hace aguas y, a cambio, recibo una patera desahuciada para hacer el viaje de Ulises, de nuevo, a solas.

¿Tanto esfuerzo? Desde que dejaran las golondrinas sus nidos abandonados en las cornisas de las cartas, no ha vuelto oler a azahar en esta tierra baldía, no he podido saborear el perfume de un antiguo amor, de un amor en la distancia, de un amor que nunca llegó a mirarse a los ojos, un amor que nunca, puede que nunca, llegue a rozar los labios calientes de la realidad junto a la torre del oro. ¿Tanto esfuerzo? ¿Suena el timbre? ¿La voz de Pepito Grillo? No a estas alturas. Intento hacer un pliego de descargo pero, recurso tras recurso, solo llueven negativas.
Cualquier insecto rehuye pisar por este lugar. Pero, en este mundo mío, ancho y desguarnecido, solo existe un rinconcito habitado por lares permarinis donde mutuamente nos rendimos ofrendas en privado. Al igual que ellos, nos sentimos abandonados en este mar disecado por el tiempo y el amor.